Ocu-Pasiones Frikis: Origami

Producto elaborado por Papel Plegado

 

¡Bienvenidos a una nueva entrega de ocu-pasiones frikis! La sección donde analizamos esas actividades que están al alcance de todos y que sirven para desarrollar diferentes habilidades. Porque, no sé ustedes, pero yo estoy un poco cansada del incremento en la oferta de “programas y productos que desarrollan el cerebro”, cuando podemos estimular nuestro hermoso cerebro con algo tan sencillo como una hoja de papel.

Es por eso que el turno del día de hoy le corresponde al origami. El término deriva de las palabras japonesas ori, que significa plegar, y kami, que significa papel. También conocido como papiroflexia, es el arte de crear figuras con papel, sólo a través de dobleces. Sin cortar ni pegar.

Desde sus inicios en China en los siglos I-II D.C. hasta ahora, el origami ha sido desarrollado como un arte en oriente, y poco más que un entretenimiento en occidente, y sin embargo, son muchos los beneficios que su práctica constante puede generarnos.

Ya los árabes en el siglo VIII comenzaron a valerse de los principios de la papiroflexia para enseñar geometría, teniendo en cuenta que cada pliegue es una línea recta, lo que ayuda a desarrollar precisión. La creatividad también se ve favorecida en la creación de múltiples modelos y figuras que distan mucho de ser rectas en la vida real, como las flores.

Haciendo una breve revisión en Google Scholar, se encuentran resultados de investigaciones que relacionan la práctica del origami con el desarrollo visoespacial, la motricidad fina, el desarrollo integral, la planificación cognitiva, el aprendizaje significativo y lógicamente la geometría y las matemáticas, siendo estos resultados en español sólo una muestra de casi 2.000 resultados, frente a los 15.000 que se encuentran en otros idiomas.

Desde que comencé mi práctica terapéutica he recomendado a padres y docentes involucrar a los niños ya que lo considero una herramienta que puede ayudarnos a alcanzar los siguientes objetivos:

  • Desarrollo de movimientos digitales individuales, es decir, la habilidad para diferenciar los movimientos de cada uno de los dedos, los cuales son básicos en el agarre del lápiz, ya que al escribir o dibujar algunos dedos sirven como soporte (anular y meñique) mientras que los otros son móviles.
  • Desarrollo de habilidades de percepción visual, como la constancia perceptual de forma, es decir el reconocimiento de las figuras en diferentes situaciones, y las relaciones espaciales, la ubicación dentro del espacio. Estas habilidades son pre-requisitos para la adquisición de la lecto-escritura, y su bajo desarrollo se relaciona por ejemplo con las inversiones en las letras, o la dificultad para asociar la letra y su representación escrita.
  • Desarrollo de habilidades de atención sostenida, y niveles de tolerancia a la actividad, manteniéndose en la misma desde su inicio hasta el final, ignorando estímulos irrelevantes del entorno.
  • Desarrollo de niveles de seguimiento instruccional, paso a paso para lograr hacer la figura correctamente, y de niveles de tolerancia a la frustración, tolerando la dificultad que genera el aprendizaje de nuevas figuras.

Debido a esto, la implementación del origami en el salón de clases supera las áreas matemáticas, e incluye la relación con el arte, la literatura y las ciencias, entre otras. Además, en casa puede convertirse en una actividad familiar que favorezca la interacción y la habilidad para hacer juego paralelo, en el que todos hacemos la figura en el mismo espacio, pero cada uno con sus propios materiales, o juego cooperativo donde entre todos nos dividimos las instrucciones y cada uno contribuye a armar parte de la figura.

Es importante que para la implementación de cualquiera de estas estrategias se parta de conocer los pliegues básicos del papel, antes de hacer una figura completa. Además, que el tamaño del material sea adecuado, no muy grande para las manos de los niños, y que se experimente con diferentes tipos de papel, desde el más grueso hasta el más liviano.

Para la realización de esta publicación he tomado datos de la “Enciclopedia del Origami” de Rick Beech, publicada por Editorial LIBSA en el 2012, pero en línea pueden encontrar muchos tutoriales como los canales Papelísimo, y Arte & Origami y para el caso de Colombia, las Librerías Nacional y Panamericana ofrecen un amplio catálogo de libros y materiales para su práctica, y estoy segura que en las grandes librerías en cualquier ciudad también lo encontrarán.

Dejando esto en claro, ¡es hora de aprender origami!

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